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miércoles, junio 21, 2006

Crónica clandestina de la merienda por la demolición (II):




Como el amigo “Más de doscientos” dice en los comentarios, acaeció que nuestra comitiva se encaminó hacia la cerca que rodea la fenecida huerta y se encontró con siete grupos de siete ciudadanos y ciudadanas que venían, cada uno de ellos, con un cubo o hexaedro blanco en la mano, y después, todos juntos, vieron venir a otras siete filas cada una de ellas con tantas personas como años hay de 1947 a nuestros días y el primero y el último de dichas filas traían sobre su pecho una letra.

En medio de un silencio espeso, comenzó entonces la construcción del muro inmaculado. Ráfagas de fuerte viento dieron al traste con la construcción del tabique antiespeculador, pero la voluntad de los meriendistas superaba la magnitud de los anemómetros y, así, la pared fue levantada una y otra vez por una mano oculta.

Los últimos en llegar se arrancaron del pecho la letra que traían y la lanzaron contra el blanco muro y, allí, por encantamiento, apareció el deseo de la ciudad y de los astros: DEMOLICIÓN.

Bajó la comitiva toda y se enfrentó otra vez a la puerta cubierta de lona verde y allí, junto a la sonrisa vertical, otros conjurados descubrieron que en su pecho había crecido el mismo deseo: DEMOLICIÓN. Por eso se despojaron del mismo allí, en la puerta de la añorada huerta.

Los hados nos reservaban una sorpresa: oímos un gran estrépito, corrimos todos y nos encontramos con nuestro blanco muro derribado. Sin embargo, entre los bloques caídos, permanecían firmes cuatro letras: Demo. La raíz de la democracia, el poder del pueblo.

Atentos estábamos a ese fenómeno, cuando emergió de la lluvia, un hombre de mirada limpia que atravesó nuestras filas y, acercándose a la puerta, rememoró el poema de un olvido de Machado. Cuando se volvió, descubrimos que este paseante de la alameda que el Eresma baña tenía gafas.

Ahíto de poesía, el más impaciente de entre nosotros dijo: Aquí hemos venido a merendar. Caímos en la cuenta de que allí estaban elementos imprescindibles para la subversión: la bota, la sandía reglamentaria,.. Demolición, sí, pero con sandía y buen vino.

Ya no se habló más de nobles aspiraciones: agotadas por el esfuerzo, las huestes justicieras dieron buena cuenta de la tortilla, la ensalada, el chorizo, la empanada, los bocatas, las patatas fritas,… Hasta los cielos, complacidos, se sumaron al festín y dejó de llover

… Y la merienda se hizo

1 Comments:

At 9:46 a. m., Anonymous Anónimo said...

La junta de fiscales, reunida de forma extraordinaria el pasado viernes día 16, decidió, por unanimidad, archivar las diligencias previas que fueron abiertas a raíz de la denuncia presentada por el PP contra los concejales de Urbanismo, Juan José Conde Arambillet y de Patrimonio Histórico, Concepción Domínguez, por un presunto delito de prevaricación. (El Adelantado)

A que aqui no va a haber ningun cumplable ...

ya lo veremos ....

 

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